Trópico

Trópico

Trópico

Rafael Bernal desconcierta y abruma, sorprende, fascina e intimida; levanta ampollas ideológicas e irrita a los afligidos por la ansiedad clasificatoria. ¿Dónde depositarlo? ¿Cuál es su nicho en el camposanto de las letras mexicanas? Muchos quisieron darle sepultura lejos de los altos mausoleos, algunos incluso lo habrían condenado al olvido, pero el viejo fantasma se resiste a los entierros y las amnesias. ¿Qué hacer entonces con aquel católico empedernido, reaccionario intermitente, moralista categórico y altivo censor de las miserias nacionales desde remotas tierras? ¿Cómo lidiar el toro de un eclecticismo frenético que vagaba por los caminos de la narrativa, el cine y el teatro, que no se arredraba ante el poema político, el indigenismo telúrico, la biografía inorgánica o el ensayo ficticio. La tentación, por supuesto, era arrinconarlo en el ámbito de la novela negra latinoamericana, Complot mongol mediante. De Rafael Bernal, sin embargo, podría afirmarse lo que dijo de sí mismo el formidable Voltaire, que también tocó todas las teclas con resultados desiguales: «Soy grande en los géneros pequeños». Pues bien, en el género breve Bernal fue inmenso, y dentro de esa inmensidad brillan con luz propia los seis cuentos que forman este volumen. Trópico despliega con asombroso vigor todos los destellos de una prosa exacta y una perspicacia sutil. Hay dos escenarios, el interior y la costa de Chiapas, que encarnan alegóricamente la pureza serrana y la corrupción cenagosa, la virtud y el vicio. Atrapados en esa dualidad fatídica, los individuos se alzan o derrumban frente al mal. No tienen escapatoria, pero son dueños de sus actos, amos y esclavos de su destino. Esa paradoja es la vida y es este libro. Más allá de las cegueras dogmáticas, ha llegado la hora de asignarle a Bernal el lugar que en justicia le corresponde entre los más ilustres del caprichoso panteón literario mexicano. Estas páginas lo muestran y lo demuestran.

Rafael Bernal tiene la potencia de un auténtico clásico: su escritura no envejece. Trópico es su mejor libro.

ISBN 978-607-9409-54-8
91 páginas — 14x21 cm
Tapa blanda
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Éste es, muy probablemente, el libro más notable de su autor.

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Rafael Bernal

— Ciudad de México —
Viajero, activista político, diplomático, doctor en filosofía por la Universidad de Friburgo, periodista, productor de cine, dramaturgo y autor de más de veinte libros con los temas más variados, Rafael Bernal es uno de los más grandes escritores mexicanos y quizá el más injustamente tratado por la historia. Fue maestro y precursor de varios géneros literarios: escribió una de las primeras obras de ciencia ficción en México, Su nombre era muerte (Jus, 1947) y la primera novela negra, El complot mongol; su obra teatral La carta (Jus, 1961) fue la primera que se transmitió por televisión, en agosto de 1950. Entre sus obras hay una «biografía» del océano Pacífico narrada a través de los ojos de los viajeros que lo ha surcado, El gran océano, que sólo vio la luz veinte años después de su muerte, y un poemario titulado Improperio a Nueva York. La primera edición de Trópico, su mejor colección de cuentos, se publicó en Jus en 1946.
Bernal fue un escritor que, al estar alejado de los círculos literarios, se permitió innovar, ser vanguardia, por eso sus historias permanecen, son actuales. — Xavier Coronado , La Jornada Semanal
«Rafael Bernal agita la mano y disipa la bruma para que podamos contemplar nuestra realidad (la realidad chiapaneca, que tan poco ha cambiado poco en setenta años), para que podamos vislumbrarla en todo su oscuro fulgor.» — Juan Pablo Villalobos
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